Crónica del concierto de Alejandro Sanz Más es Más

tomado de:www.20minutos.es
Todo el mundo era consciente en el Vicente Calderón de que aquella era una ocasión única. Literalmente única. Alejandro Sanz dio la noche de este sábado su concierto Más es más en el estadio del Atlético de Madrid en el que fue el último evento que se celebraba en ese foro antes de su demolición dentro de unos meses. “Éste es el último concierto que se da en este templo de la música y el fútbol que es el Calderón.

Despedid a este estadio con un aplauso de todos”, decía el cantante en mitad del concierto, provocando una ovación del público, coreando “Atleti, Atleti”. Pero no sólo el cierre del histórico recinto hacía de esa noche algo especial: Alejandro Sanz resumía 20 años de carrera (desde la publicación del disco Mas) rodeado de los y las artistas más conocidos de la música en español, incluido un deslucido y poco acertado en lo vocal Miguel Bosé, invitado sorpresa para la canción Me iré. Pablo Alborán, Malú, Juan Luis Guerra, David Bisbal, Dani Martín, Pablo López, Antonio Carmona, Miguel Poveda, Niña Pastori, Vanesa Martín, Pastora Soler, India Martínez, Manu Carrasco, Jesse & Joy, Laura Pausini, Juanes, Antonio Orozco, Vicente Amigo… todos arropando a Alejandro Sanz. Y a pesar de que el artista aseguró que él “no ha ensayado nunca nada tanto” en su vida (se han hecho pruebas de sonido durante los tres días previos) lo cierto es que no todos sus invitados estuvieron acertados en sus interpretaciones ni supieron empastar con la voz de Alejandro Sanz ni seguir las versiones de los temas que se estaban ejecutando.
“El concierto se apaga, pero Madrid se enciende”, así despidió Sanz en concierto Destacaron por potencia, entrega y sentimiento la mayoría de las intérpretes femeninas, especialmente Laura Pausini, Malú, India Martínez, Pastora Soler, Vanesa Martín y una Niña Pastori que fue capaz de hacer llorar a Alejandro Sanz mientras cantaba Cai cogidos de la mano sobre un piano primero, y abrazados después. David Bisbal, Pablo Alborán y Juan Luis Guerra destacaron entre los varones. El porqué de la presencia de todos ellos se podría resumir en las palabras de Vanesa Martín antes de salir del escenario: “Gracias por ser una inspiración para todos”. Alejandro Sanz, que no escatimó tiempo para agradecer a todo su equipo y trabajadores que habían hecho posible el concierto, contó cómo él siendo muy joven estuvo “allí arriba, en el graderío”, viendo a los Rolling “y aunque siempre cuento que pensé que algún día yo estaría ahí no es verdad, pero como es bonito, pues aquí estamos”. El momento menos musical de la velada llegó cuando durante dos canciones seguidas en las pantallas gigantes que rodeaban el escenario dejaron de proyectarse imágenes del concierto para mostrar tan sólo infografías animadas.
Para los miles de seguidores de pista y para los de los graderíos más alejados aquello supuso no ver prácticamente más que pequeñas figuras sobre el escenario. Eso desató un estruendo en el estadio, que coreaba “no se ve, no se ve”. Y aunque eso era más que comprensible, pasó la línea de lo racional con la participación de Vicente Amigo, para cuyo solo de guitarra se apagaron todas las luces y pantallas, lo que provocó nuevos gritos rompiendo un momento íntimo que no era para ver, sino sólo para escuchar. La llegada de Corazón Partío hizo olvidar todas las pegas. Del tema Ella fue el público el que cantó la mayor parte de la canción, a coro, a pesar de las ganas y la buena interpretación que de ella hacía David Bisbal. Con la llegada de Lo ves, casi con el concierto terminando, el piano desde el que Alejandro Sanz cantaba se deslizó hacia el la pasarela que llegaba hasta el centro de la pista y al tiempo comenzó a llover. Apenas unas gotas dispersas, lentas, pero grandes y cálidas, como las lágrimas que asomaban a muchos de los aficionados que escuchaban el sentimiento del cantante.
Ese fue uno de esos momentos en los que cada seguidor está sólo con el artista, rodeados por un coro que anoche fue de 50.000 voces entregadas. Aunque empezó con 45 minutos de retraso, probablemente motivado por el hecho de que a las 22.15 horas aún había ríos de gente accediendo al estadio, fueron dos horas y media de música en las que Alejandro Sanz aprovechó para contar su secreto: “Que no os de miedo soñar, ni creer en lo que creáis, porque todo en la vida se puede, sólo hay que ponerle ganas”.
“El concierto se apaga, pero Madrid se enciende”, dijo Alejandro Sanz justo antes de que un espectacular castillo de fuegos artificiales iluminara por última vez el Vicente Calderón y de que comenzaran a sonar los compases de Pisando Fuerte, que cantó el público entregado mientras pequeños papeles blancos y rojos llenaban todo el aire del estadio. Casi tres minutos después con todo el público coreando “oé, oé, oé”, la fiesta terminó. Digno hito para Alejandro Sanz y digno adiós para el Calderón. Hasta siempre.

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